• virginiabodega

Cada comunión, una nueva aventura

Actualizado: ene 21


Tengo muchas ganas de empezar a hacer fotos a los niños que hacen este año su Primera Comunión (si les dejan). Muchos de ellos tendrían que haberla hecho ya el año pasado, pero la pandemia lo impidió, y nos quedamos con las ganas. Esperemos que no tengan que esperar más y por fin esta primavera puedan disfrutar de su día, de ese momento especial para ellos y para todas sus familias y que a mí me encanta retratar.

Para mí, cada niño, cada familia, cada comunión es una aventura nueva y diferente. Diferente porque trato de adaptarme a la forma de ser y a los gustos de cada niño. Con 8 o 9 años que hacen su Primera Comunión aún son peques, pero casi todos han definido ya su personalidad, sus gustos, sus aficiones, y tienen claro, muy claro, aquello que no les gusta. Por eso, intentaremos adaptar la sesión de fotos a ellos, pues son los protagonistas, es su historia, es su nombre el que figurará en el álbum que guardarán durante toda su vida.

Por eso me encanta cuando se traen el balón de fútbol o las zapatillas de ballet, o cuando me piden que les haga una foto tocando su instrumento musical favorito. Y ya cuando aparecen con su mascota… ¡muero de amor! Me gusta que los niños y las familias tengan libertad para decirme, para contarme por dónde quieren guiar la sesión para que sea lo más personal posible, lo más ‘ellos’ posible. De eso se trata.

Mis sesiones son a domicilio y en exteriores. En su casa es donde los niños son más ellos mismos, donde pueden enseñarte sus cosas, su habitación, su vida. Me gusta acercarme a las casas de mis clientes el día de la Comunión y ver cómo se preparan, cómo terminan de desayunar con prisa y por turnos para ir duchándose de uno en uno; cómo dan esa última planchada al pantalón; cómo se maquilla mamá en el baño; cómo se coloca papá la corbata frente al espejo. Cómo os ayudáis entre todos a daros los últimos retoques y cómo sufrís, entre nervios y prisas, cuando se rompe el típico botón o corchete traicionero.

Algunas veces, también les acompaño a la iglesia, me dejan entrar en su fiesta, conozco su mesa de chuches, disfruto con sus actividades y capturo sus caras de nervios, protagonismo y alegría durante toda la jornada, tratando de retratar cada detalle para que nunca se olviden de aquel bonito día entre familia y amigos.

En otras ocasiones, no me encargo de hacer fotos en la iglesia, y hacemos sólo la sesión en exteriores, en la naturaleza, en el campo, en el jardín de los abuelos, que está precioso en primavera, o en ese rincón especial para la familia. Estas sesiones se realizan antes de la Primera Comunión, si la familia quiere utilizar alguna de las fotos para el recordatorio que regalarán a sus invitados, o bien después de ese día, incluso semanas más tarde, si prefieren hacerlo así y no tienen tanta prisa en tener sus fotos y su álbum. Si este año tu peque hace la Primera Comunión y quieres más información, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Charlaremos y podremos ajustar mi trabajo a vuestros gustos y necesidades. Y, por supuesto, trabajaremos aplicando todas las medidas de seguridad e higiene, y yo no me quitaré la mascarilla en ningún momento.



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